Informe de Sostenibilidad 2016
De una empresa innovadora a una cultura de la innovación
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De una empresa innovadora a una cultura de la innovación

A fuerza de repetirse, la palabra innovación muchas veces parece perder significado. Y sin embargo, todavía no ha aparecido otra mejor que nos permita nombrar esos cambios, pequeños o grandes, vistosos o invisibles, en procesos o productos, ligados a personas o a tecnologías, que son capaces de mantener y hacer crecer una empresa en un mundo que se transforma vertiginosamente.

Ledesma es una empresa centenaria. Fundada hace más de un siglo como ingenio en Jujuy, se ha convertido en una compañía agroindustrial con presencia en distintas regiones de la Argentina, diversificada e integrada, que sigue produciendo azúcar pero también frutas, jugos y aceites esenciales, ingredientes basados en maíz para varias industrias, ganado bovino, oleaginosas y cereales, papeles y cuadernos, biocombustibles. Sin innovación, esto no habría sido posible. Ni tampoco subsistir. ¿Cuántas empresas en el país cuentan más de cien años? 

Algunas de nuestras innovaciones han venido de la mano de la necesidad. Así fue con la más conocida, la incursión en el negocio del papel, que encaramos hace medio siglo, cuando el gas no era un problema y sí las crisis de superproducción de azúcar. Así, comenzamos a destinar la fibra de caña a la producción papelera, que hoy aporta aproximadamente el 40% del papel de impresión y escritura del país. No fue fácil: el negocio tardó muchos años en dar los resultados deseados, pero nos decidimos por mantenerlo y el tiempo probó que la decisión había sido un acierto.

El presidente de Ledesma, ingeniero Herminio Arrieta, pone en funcionamiento la máquina Will de producción de papel junto con el presidente de Grafex, en 1965.
La cosecha mecanizada de la caña, que comenzamos en la década de 1970, fue una apuesta por largo tiempo difícil de sostener, pues resultaba mucho más cara que la cosecha manual y dañaba más los cultivos. Pero la mantuvimos y somos los pioneros en esta práctica más sustentable.

 

En la década pasada innovamos en sentido inverso: mientras el mundo iba tomando más conciencia sobre el cambio climático y el gas comenzaba a escasear en el país, nos propusimos el plan Gas 0, con el fin de sustituirlo por las hojas de caña que quedan en los campos tras la cosecha y por forestaciones energéticas. Hoy, estas energías limpias ganaron terreno: tenemos tres calderas de biomasa y biogás, la mitad del total. 

En la otra punta de la cadena de valor de papel desarrollamos productos innovadores, como el cuaderno para zurdos o el +Caña, totalmente reciclado.

Dado que el agua es la principal limitante de los cultivos, una innovación fundamental fue la construcción de una red de tomas en los años 40 y 50, para dotar de agua a todo el sistema de Ledesma hacia el sur. Una obra hidráulica de primer orden a nivel mundial, con un gran manejo de aguas en altura, captación y sistemas de turbinas hidráulicas que sigue siendo la base del actual sistema de riego de Ledesma. 

Otras innovaciones que llevó a cabo Ledesma no eran necesarias, vinieron del interés por hacer las cosas cada vez mejor. Ese fue el caso de la adopción, en los 70, de la cosecha mecanizada, pese a que rompe mucho más la caña que la recolección manual y en la Argentina resultaba cinco veces más cara. En los años 2000 implementamos la cosecha en verde, que reemplazó la quema de los cañaverales y benefició al medio ambiente. Este nuevo sistema presentó un nuevo problema: al no quemarse, la caña llegaba con más residuos al trapiche. Entonces, también buscamos la solución mejorando nuestros sistemas de procesamiento de la caña en la fábrica.

A este tipo de innovaciones corresponden también los drenajes subterráneos. En los años 70, mucho antes de que las preocupaciones ambientales estuvieran instaladas en la opinión pública, decidimos hacer una gran inversión en la preservación de los suelos jujeños. Luego de un viaje de estudio al Valle Imperial de California, donde habían desviado el río Colorado y creado un vergel, Ledesma decidió crear una fábrica de tubos y soterrarlos en un área de 10.000 a 12.000 hectáreas para evitar la salinización de los suelos y prevenir su deterioro. Ninguna otra empresa argentina llevó adelante una obra de semejante envergadura.  

Si todos esos emprendimientos implicaron la incorporación de tecnología, capacitación de nuestros técnicos y construcción de un tipo de cultura de trabajo, la Chacra Experimental Santa Rosa lo tuvo desde su nacimiento. Única institución privada de investigación y tecnología para el mejoramiento de caña, la visitan técnicos de todo el mundo para conocerla.

 

A veces una misma acción tiene distintas dimensiones innovadoras. Ya en los 70 armamos el Primer Plan Núcleo Urbano, la construcción de 5.000 casas que crearon las condiciones para que el personal de campo adquiriese una vivienda urbana, se adaptara a las condiciones modernas de vida y diese a sus hijos mayores oportunidades de educación y de progreso económico y social, además de clubes, escuelas y hospitales, de manera de impulsar la población y mejorar la calidad de vida de la gente. El ejercicio pasado concluimos el barrio Papa Francisco, en Calilegua. La parte visible son las 1.000 casas que construimos para nuestros empleados sobre 55 manzanas que donamos y urbanizamos. Pero hay otra parte que no está a la vista: el trabajo meticuloso que desarrolló un equipo de trabajadoras sociales con las familias destinatarias, para decidir el tipo de vivienda que les resultaría mejor a los futuros habitantes, por cercanía entre familias, criterios de ecuanimidad en la prioridad para las adjudicaciones y otros aspectos. 

Tampoco se sabe que la primera alconafta patentada en el país se desarrolló en Ledesma, a fin de los años 20. 

Son hitos que nos enorgullecen y que empujaron enormemente para hacernos la empresa que somos. Pero no nos conformamos. Hasta ahora, la innovación en Ledesma ha sido resultado de líderes ingeniosos e inquietos y accionistas aplomados capaces de respaldarlos a través de varios años de números rojos. 

Hoy queremos dar un paso más: hacer una cultura de la innovación en Ledesma que estimule en todos las ganas de provocar mejoras. No es fácil. No tenemos la cintura de una firma tecnológica: somos una empresa de tecnología madura, de capital intensivo, con cerca de 8.000 empleados. Pero lo difícil nos motiva.

La conformación de la Dirección de Innovación constituye un mandato cultural explícito en ese sentido. Nos capacitamos con expertos en innovación empresaria, para aprender metodologías y técnicas. Con estas herramientas, estamos diseñando nuestra propia hoja de ruta para crear esa cultura de la innovación. Una herramienta de gestión que facilite el agregado de valor que cada persona y equipo aporta al proceso. Sabemos que para provocar innovaciones radicales, disruptivas, antes tenemos que implementar procesos de mejora continua de base, tomando como directrices los principios enunciados en este anuario. Nuestro directorio tiene la intención declarada de avanzar en la cultura de la innovación. Por eso este año queremos enfocar nuestro anuario en este aspecto de nuestra empresa, en esas grandes o pequeñas rupturas con lo acostumbrado que nos han ido mejorando. Algunas de nuestras innovaciones son más evidentes; otras, más inadvertidas. Algunas beneficiaron a nuestros consumidores; otras, a nuestros colaboradores. Algunas nos permitieron abrir nuevos mercados; otras, abaratar costos. Algunas nos han salido muy caras, pero nos permiten mantener la vista en alto, la conciencia tranquila y el orgullo ancho de estar haciendo lo correcto. Y muchas nos llevaron a discutir, porque a veces lo que es un gran objetivo para un área de la empresa es una complicación para otra. A veces nos hemos visto obligados a frenar, a repensar, a poner cautela. Pero así, pensando colectivamente, vamos avanzando. Tratando de ver más allá
de lo que estamos habituados a ver  es que innovamos.

Las primeras urbanizaciones que construimos, en reemplazo de las viviendas rurales de los lotes, supusieron un salto cualitativo en las condiciones de vida del personal de campo, hace ya cuatro décadas
Institucional
Ubicación y datos de contacto
Ledesma desarrollado por massolo y